En el balcón de casa de mis tíos siempre tuvieron las golondrinas un nido (y siempre me pregunté porqué ellos merecían ese honor y yo no!). Desde niña es un ave que me ha llamado la atención, por las migraciones, por su vuelo, su canto, su memoria, su anidación… Y, aún hoy, me hace pensar en las tardes de verano, en atardeceres, en lealtad, en felicidad.
Desde hace años guardo una pequeña golondrina de cerámica negra recuerdo de casa de mis tías (las golondrinas de porcelana negra durante décadas fueron un clásico en las casas españolas), pero al tener mi piso no supe bien dónde colgarla, así que la dejé en un cajón a la espera de inspiración.

En Lisboa las golondrinas de cerámica son un souvenir muy habitual y en la habitación de un coqueto apartamento de la Alfama (AirBNB Feel Alfama at BCA, Cascão 18) encontré la inspiración. Varias golondrinas «volaban» sobre el cabecero de la cama en una habitación minimalista muy parecida a la mía.

En una calle también de la Alfama encontré una encantadora tienda local dónde me hice con varias de ellas, y adapté la idea en la pared del cabecero de mi cama.
Antes de colocarlas probé la distribución de dos maneras:
- primero las coloqué sobre una colcha blanca encina de la cama para probar diferentes posiciones y les hice fotos, así comprobé en pantalla cual de ellas me parecía más estética.
- después con pequeños post-its trasladé esa distribución a la pared, rectificando varias veces las posiciones al alejarme y tomar perspectiva.
Con los puntos así marcados coloqué unos fija cuadros Fischer que no necesitan taladro y apenas dejan marcas al retirarlos y colgué las golondrinas.
Si no tenéis ocasión de pasar por Lisboa y no os importa dejaros un dinerito en un capricho, os dejo aquí las golondrinas de cerámica negra que más me gustan de la Real Fábrica Española, creadas a partir de los moldes originales de la fábrica de cerámica valenciana del artista G. Martinez. Me encantan porque son negras y blancas, con el esmaltado en un degradado precioso. Están disponibles en packs de 6 o también sueltas, empaquetadas en una caja con toda su historia bien contada en el interior.
