Desde niña los pájaros han sido uno de mis animales favoritos y han estado presentes en mi vida, en especial, en casa de mi abuela mientras vivió su hermano, mi tío Francisco, que criaba canarios y tenía un aviario con perdices, faisanes y hasta una pareja de pavos reales. Me recuerdo de niña observándolos fascinada durante horas.

Por eso cuando descubrí a este enigmático pajarillo, de formas mínimas y color oscuro, me encapriché enseguida! Fue después cuando he sabido que se trata, nada más y nada menos, de uno de los iconos del diseño nórdico – escandivo desde los años 50.

La historia del Eames House Bird es curiosa. Fue popularizado por la pareja de diseñadores Eames, Charles y Ray, que adquirieron un señuelo de madera para cazadores de aves en sus viajes en las montañas de los Apalaches.


El pájaro negro, tallado y pintado se convirtió en una pieza central de la sala de estar Eames y pronto comenzó a aparecer en muchas de sus sesiones fotográficas de productos de forma que se convirtió en un modelo muy solicitado en los años 50.

Después de pensar y comparar precios, me decidí a adquirir una réplica, y estoy contentísima! Me parece que dónde lo coloque, queda bien. En especial lo prefiero en el salón, dónde lo iré cambiando de ubicación: en la zona del televisor, sobre el aparador o en alguna estantería.

El pobre no siempre ha conquistado a mis invitados a la primera, (incluso alguna vez han sugerido echarlo a volar por la ventana!) pero al final se acaban reconociendo que queda genial!